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"Nada podemos esperar sino de nosotros mismos"   SURda

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16-12-2014

 

 

Uruguay – Cenizas de revolución

 

 

SURda

Opinión

 

Carlos Amir González

 

“ Se despertó el bien y el mal,

La zorra pobre al zarzal, la zorra rica al rosal,

Y el avaro a sus divisas.” (Joan Manuel Serrat)

 

Se ha cerrado en Uruguay un nuevo ciclo de Elecciones Nacionales, con primarias el último domingo de octubre y el balotaje el último domingo de noviembre. En ambas el Frente Amplio alcanzó amplias mayorías por vía de las cuales impuso a su fórmula presidencial, Tabaré Vázquez – Raúl Sendic, y obtuvo también mayoría parlamentaria en ambas cámaras.

Estos resultados pasaron en forma aplastante por encima de las previsiones, que hasta una semana antes de las primarias, anunciaban las diferentes empresas consultoras o encuestadoras. Las mismas entre las primarias y el balotaje, hicieron sus correspondientes autocríticas y evaluaron no haber tenido en cuenta nuevos elementos que pesaban sobre la voluntad de opción del votante – elector uruguayo.

El director de Interconsult, el analista político Juan Carlos Doyenart, hizo una serie de observaciones, que son a tener en cuenta por quienes aun creemos en que desde la acción política y social, se puede construir una “sociedad de nuevo tipo” que no ampare aristocracias de poder económico, social y político, que en el marco de la sucesión de la democracia de orden capitalista solo reproducen la desigualdad social y el inevitable proceso de acumulación, competencia, concentración de la riqueza y de leyes inevitables que nos pondrán frente a las puertas de “emergencias previsibles”.

Auscultando la realidad social

Doyenart observa diferentes aspectos que llevaron a la ciudadanía uruguaya a darle al FA el gobierno por un tercer período, aunque con un 95 % de los votos que le diera en el 2004. Opina también que no se votó por ideologías, que hace tiempo que en Uruguay no funciona aquello de la izquierda y la derecha. No se votó por campañas electorales y bonitos jingles, no se votó por renovar estilos o por una nueva generación de políticos, no se votó por “Vamos bien, sigamos adelante” es decir por el progresismo, ni se votó en contra del IRPF. Sí se votó con mucho pragmatismo, yo diría incluso con mucha inteligencia, nos dice Doyenart desde su análisis.

Cabe anotar que parte de este nerviosismo que debería haber engendrado en el FA los resultados previos de las encuestadoras, ya se vivió en las elecciones del 2009, cuando se hablaba de que Mujica perdería las mayorías parlamentarias. Esto generó en aquel entonces una reacción de la militancia frenteamplista y ahora en parte ha ocurrido otro tanto, más allá que en otro cuadro de situación. El publicista Esteban Valenti, fue uno de los primeros en declarar “el estado de alarma” por las señales que daba un cierto avance de la derecha, que era percibido indolentemente por figuras y fuerzas frenteamplistas, que hoy se parapetan tranquilos dentro de la algarabía y el triunfo acompañado de sonoras bocinas de las multicolores caravanas de cuatro por cuatro y autos de alta gama en los que suele verse a los policlasistas frenteamplistas de “nuevo cuño”, que entre otras cosas festejan el valor del viejo fusca del Pepe. Las barbas que comenzaban a ponerse “en remojo” se han secado y perfumado para volver a engalanarse en los salones del Poder.

Quienes quedamos dentro del FA en la minoría crítica, del “giro a la izquierda” y al no reduccionismo de sus Bases Programáticas, entendíamos que el FA iba camino de llegar a estas circunstancias azarosas, donde quienes lo reponen en el gobierno son los votos conservadores del progresismo y no los renovadores de cambios anti – sistémicos. Mientras que ayer pedíamos desde el programa la nacionalización de la banca y la reforma agraria, hoy el capital financiero y la inversión extranjera se manejan en nuestro país como en su “plaza pública”, mientras que el senador ingeniero agrónomo del MPP Agazzi, proclama que la tierra como cualquier bien en el mercado, está bien que se venda al mejor postor, mientras que estamos llegando casi al 50 % de extranjerización de nuestras tierras y los beneficios, ganancias de las empresas agro-productivas, industriales, comerciales y financieras extranjeras salen alegremente allende nuestras fronteras.

Los conceptos de “gestión capitalista desarrollista” en el lenguaje de los dirigentes o gobernantes frenteamplistas no escandalizan a nadie, y son los que permiten a Doyenart afirmar que en Uruguay ya no se establece una diferencia entre la izquierda o la derecha. En un reciente seminario sobre “productividad” organizado entre otros por el grupo frenteamplista Asamblea Uruguay que lidera Danilo Astori, el dirigente de la bebida Richard Reed, decía lo siguiente a la prensa “…aquí estamos tratando de cómo los trabajadores podemos producir más y con mejor calidad del producto, y con los mismos costos para los empresarios…”, yo sabía que este hombre abdicó hace mucho tiempo en la defensa de los intereses de los trabajadores, lo que no sabía era que fuese capaz de expresarlo tan elocuentemente. Sin ir más lejos, el referido Danilo Astori, ministro de economía y finanzas del nuevo gobierno del FA, consultado acerca del manejo de la reservas internacionales del país dijo que parte de las mismas “se podrían usar en financiar a las AFAPs…”, sorprendido el periodista preguntó lo siguiente “ ¿ no es que su fuerza política está contra esto ?”, Astori molesto, concluyó, “…bueno, son de las cosas que tendremos que revisar.”

Sin Sorpresas

Para quienes en Uruguay hemos participado de la construcción de un movimiento obrero y popular que construyó una Plataforma Política de Soluciones coyunturales y un Programa de Cambios Estructurales y en la Superestructura que implementándose desde la concientización de las mayorías populares, cambiase de raíz a una sociedad uruguaya capitalista y dependiente, vemos una actitud en los gestores del gobierno frenteamplista que tiende a divorciarse de la fuerza política.

Mujica en sus expresiones verbales siempre se manejó como el dueño del Estado. Como un “toma y daca” diciendo muchas veces “si yo les doy a ustedes, les tengo que quitar a otros”. Es un secreto a voces que aunque Vázquez no verbalice de igual manera, su sentir y accionar político padece de un similar verticalismo.

La construcción del Frente Amplio como fuerza política y de sus Bases Programáticas requirió de mucha lucha de parte de los sectores sociales explotados, sometidos y postergados por la oligarquía uruguaya y de la existencia y formación de cuadros políticos e intelectuales de izquierda revolucionaria que se forjaron dentro de esta lucha social y política, quienes dieron forma y contenidos a estas plataformas y programas. Los mismos por supuesto que contenían fuertes contenidos ideológicos desde la perspectiva de los cambios que en lo social, económico y político la nación uruguaya requería. Hoy como ayer, más específicamente el año 1989 cuando asumió la IMM, Vázquez no nombra a los hombres y mujeres que realizaron la histórica gesta, pensando quizás que la historia comienza cuando el entra “escena”.

La vieja oligarquía uruguaya y sus representantes políticos languidecían dentro de su falta de propuestas para salvar al “viejo Uruguay” y recurrieron al “manual de clase del sistema capitalista”, implementaron el fascismo. Se encumbró entonces la larga noche de la dictadura fascista cívico – militar a la cual el pueblo uruguayo destronó luego de 12 años de lucha. El advenimiento de la democracia trajo consigo a partidos tradicionales del viejo poder oligárquico, renovados en sus bríos de la reconstrucción democrática pero condicionados por la fuerte presencia de un Movimiento Obrero y Popular que contaba con la construcción política de un Frente Amplio cuyas figuras habían estado en las primeras filas de la defensa de la Democracia, mientras ellos descabalgaron, y se situaban dentro del pleito por el poder político, en inmejorables condiciones de avanzar hacia el mismo. Muchos líderes y fracciones de los partidos tradicionales, como en 1971 también lo habían hecho, vieron sus posibilidades de continuidad en la gestión de gobierno en diversos ámbitos, pasándose a filas del Frente Amplio.

Este proceso también se vivió en una “izquierda uruguaya” que por un lado se alineaba en los 70 en el entorno de una “izquierda radical” que tenía como centro al MLN – Tupamaros y sus acciones guerrilleras, algo así como el poder del aparato capitalista “no se mendiga desde lo electoral, se consigue por la fuerza”, y por otro la llamada “izquierda moderada” decidida a hacer una acumulación de fuerzas de cara a un Programa de Transformaciones. Mucha agua ha pasado por debajo de los puentes de la historia uruguaya reciente, y la misma ha traído consigo diversas paradojas.

Los caballos de Troya de la historia

Las fuerzas y los dirigentes políticos que fundaron y propiciaron la acción del Frente Amplio dentro de la sociedad uruguaya, sostuvieron siempre que quienes adherían al mismo, debían de ser conscientes del carácter de nuevo tipo que esta fuerza tenía en la condición transformadora que su plataforma y programa le conferían, y que por lo tanto en su difusión y posibilidades de implementación residía la fuerza que convertida en conciencia popular podría convertirse en realidad. Esto también estaba claro en sus adversarios y enemigos políticos, que por más de siglo y medio venían gobernando el Uruguay sin ceñirse a ningún Programa, he ahí inclusive la aparición de un inteligente grupo del Partido Nacional que con el liderazgo de Wilson Ferreira Aldunate supo ver que allí estaba la diferenciación que en política el elector uruguayo buscaba en una sociedad que ya no tenía “solución de continuidad”, en los mismos términos que los partidos tradicionales la planteaban. Este grupo y este liderazgo presentan un programa llamado “Nuestro compromiso con usted”, el cual presentan en 1971. En las elecciones del mismo año, Wilson obtiene la mayoría de los votos para su candidatura presidencial, pero el Partido Colorado, según la Ley de Lemas de aquel entonces, suma la mayoría de votos. Algo parecido ocurre con Tabaré Vázquez en las elecciones de 1999, con la reforma constitucional del balotaje vigente, obtiene la mayoría de los votos, pero no alcanza la mayoría necesaria y en la segunda vuelta la unidad blanqui – colorada lo terminará de “cocinar”. La cita de estos dos hechos es para confirmar que la conciencia social del electorado uruguayo hace décadas está preparada para allegarse a propuestas programáticas. Sin embargo fuerzas internas del FA se han empeñado en sus últimos Congresos de ir vaciando de “contenido transformador” al Programa, y de alguna manera ir aceptando dentro del mismo las tendencias moderadoras del sistema capitalista, con la vieja argumentación de que la actualización y modernización del mismo es una necesidad de cara a los “nuevos tiempos”, a la vez que la estructura organizativa de la fuerza política pierde cada vez más sus facultades de control y conducción del gobierno frenteamplista, ni que hablar de la aplicación del Programa. En el último proceso electoral, más que propiciar la fuerza unitaria de base del FA, sus Comités de Base, sus Coordinadoras Zonales, sus fuerzas y movimientos internos se preocuparon más de crear PCs propios que trabajaran por sus propias candidaturas políticas. Me tocó la patética experiencia de conocer en un asentamiento, más a un “puntero político”, que al clásico militante de conciencia frenteamplista, el mismo trabajando para una de las fuerzas frenteamplistas que se quejaban otrora de la existencia de “aparatos”, hoy bien dispuestos a crearlos. Hay un viejo dicho que expresa “si quieres conocer a alguien, dale poder”, agregaría que para seguir conociéndolo hay que ver lo que hace para seguir conservándolo.

Una vez instalada la discusión dentro del FA y su orgánica, para una redefinición del Programa dentro de términos más socialistas o dentro de lo que definió como un giro a la izquierda, surgieron corrientes de apoyo y contrarias. El MPP y el PCU, junto a otras 6 fuerzas frenteamplistas conformaron el “grupo de los 8” proclives a este giro, pero finalmente en los hechos concretos terminaron acordando con las corrientes contrarias al mismo. Según la senadora Topolanski la discusión ya ha sido dada y saldada en el Congreso, ahora solo cabe llevar adelante las resoluciones del mismo, diríase “políticamente correcto”. La presidenta del FA, Mónica Xavier por otra parte dijo, “si seguimos girando a la izquierda, terminamos en la derecha”, más allá de su conocimiento en Teoría del Círculo, esta apreciación política de pretensión irónica, es muy superficial.

Una imposible conclusión

Cuando se realizaron las internas de los partidos, el FA votó muy por debajo de las expectativas de sus dirigentes, en un lunfardesco lenguaje la senadora Topolanski opinó que “el mamado (borracho) estaba aún dormido”, para luego de la victoria electoral afirmarle a la prensa “que el mamado se había despertado”. Bueno, en fin, que decir frente a tan proverbial análisis.

No queremos ser agoreros, ni enturbiar el triunfo de la tripulación de un barco en el que navegamos hace tiempo, por ese tiempo vivido conjugado en pasado, presente y perspectiva de futuro, es que queremos levantar las miradas hacia un territorio de construcción colectiva, donde la autocrítica y la crítica constructiva, despejen la soberbia de los perfectos que “todo lo hacen bien”. Los logros están a la vista, pero las falencias también se hacen cada vez más visibles. Si no hay un viraje, que no se ve ni se alienta (alcanza con ver la nómina del gabinete de Vázquez, con un “hombre escombro” como Huidobro), toparemos con los iceberg que se delinean en el horizonte.

Quién quiera verlos ahora, asómese a las otrora realidades del capitalismo del bienestar social europeo o al modelo de vida norteamericano, alentadas en su momento por los mismos protagonistas augurales “del buen e inmejorable”, sistema de enriquecimiento de pocos y explotación de muchos, por más de 500 años llamado Capitalismo.

A decir de Bertolt Brecht … “Cuando la hipocresía comienza a ser de muy mala calidad, es hora de comenzar a decir la verdad”.

 

 

 

 

 

 

 

 
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